El pavimento de chino es de origén árabe e históricamente tiene un caracter mas popular que los mosaicos romanos de teselas, por su coste inferior. Puede ser de dos tipos, el llamado "de bolo", con piedras mas gruesas de color rojizo y el clásico y mas refinado de los "chinos blancos y negro”.
Rafael Jiménez realiza personalmente todas las fases de su labor, después de conocido el suelo que ha de pavimentar, su forma exacta y sus dimensiones, traza sobre un papel el dibujo a escala, que procura no repetir de un traajo a otro. Sobre el suelo de hormigón extiende una capa de mortero que lo mezcla con arena y cememo en seco, y sobre ella dibuja a tamano natural el diseno que habia creado sobre el papel marcandolo con ayuda de una plantilla o directameme con la mano; a continuación comienza a poner los "chinos" de color negro, que son los que en realIdad forman el dibujo, para terminar rellenando con los blancos. Para hacerse una idea del número de "chinos" que hay que poner uno por uno, puede ayudar el dato siguiente: un metro cuadrado contiene casi 3.000 cantos rodados, "todos iguales en tamaño, eso si, porque no deben variar mucho de los treinta milimetros de diametro" Ya terminada de cubrir la zona a decorar, unos cuantos golpes de pisón van compactando y dejando al mismo nivel todos los "chinos", terminada esa fase, se riega con abundante agua para hacer mezcla con el mortero, y mas tarde se añade una capa de cemento para que ningun canto quede suelto. Un riego a presión pone punto final para dejar a la superficie limpia y brillante
El "enchinaor obtiene su material de trabajo en sacos que contienen un metro cuadrado mas o menos "Antes se cogian en el rio directameme a mano, pero ahora se cogen de las plantas de arena", Dado el cáracter tan especial de este trabajo, no es raro la expansión de este arte como es en el patio de la ermita de San Zoilo, por encargo de la empresa Neptisa, la casa del guitarisla Paco Peña en la calle Cabezas, entre la obras mas destacadas se puede mencionar el patio de las columnas del Palacio de Viana, la plaza de San Pedro, las bodegas Campos, la plaza de la Luna, el claustro del nuevo convento de las dominicas, la casa del joyero Rafael Gómez, así como numerosos chalets de la zona del Brillame y varias casa de la juderia.