Segundo informe de la CIODH 
(NOVIEMBRE 15- 25 DE NOVIEMBRE DE 1999)
INDICE SEGUNDO INFORME
II.B.16. VISITA AL CENTRO DE REHABILITACIÓN SOCIAL (CERESO) DE YAJALÓN

El día 20 de noviembre una delegación de 7 miembros de la CCIODH, visitó en el Centro de Rehabilitación Social (CERESO) de Yajalón, a los 25 presos agrupados en la Organización "La Voz de Cerro Hueco".

Fueron atendidos por Filemón quién se presentó como el vocero del grupo en una de las celdas (de aproximadamente 4 metros por 3 metros) que cuentan con ocho camarotes de cemento y un baño.  (La administración no permitió el uso de grabadoras, por eso el siguiente relato se basa en notas tomadas por los observadores).

"El gobierno dice que quiere reanudar el dialogo pero ha mentido a la Sociedad Civil, acerca de la supuesta liberación de los presos, pues nosotros seguimos aquí".

Mientras estamos presos, no debe haber dialogo. (La liberación de los presos políticos es una de las condiciones puestas por el EZLN para la reanudación del dialogo N d T).  De los 6 puntos acordados ninguno se ha cumplido. El gobierno debe comprometerse a liberarnos.  Interviene otro preso: "Hay mucha injusticia, los delitos son prefabricados".

Afirman los presos que no hay presos políticos de otras organizaciones.  A diferencia del penal de Cerro Hueco en Tuxtla Gutiérrez, las autoridades del penal de Yajalón no reconocen que los presos estén organizados. Una manera de demostrarlo es mezclarlos con los presos por delitos comunes.

En varias ocasiones realizaron huelgas de hambre (la última del 2 de agosto hasta el 30 de noviembre de 1998). Sin embargo, el gobierno no ha querido reconocer su esfuerzo.  "Hay un prejuicio en contra de los zapatistas" expresaron.  Los detenidos en Yajalón son todos originarios de la Zona Norte del Estado de Chiapas. Casi todos están acusados de secuestro, homicidio, abigeato (robo de ganado), violación, rebelión, asociación delictuosa.

Ninguno de los detenidos reconoce los cargos que se le imputan. Todos han apelados para lograr revisión de sentencia pero el juez no reconoce los elementos que puedan aportar para demostrar su inocencia, ni la presentación de testigos. Según la ley, el procedimiento para la revisión de sentencia no debe sobrepasar los seis meses, sin embargo en muchas ocasiones hay retardación de justicia.  Los delitos por hechos de sangre son penados con sentencias muy largas. Los presos de Yajalón purgan penas desde 15 años la mas leve hasta 40 años.

Uno de los presentes expresa: "He presentado doce testigos a mi favor. Hasta el padre de la víctima que era el testigo a cargo descartó mi culpabilidad. Pero eso no cambió nada y fui sentenciado a 15 años".  Otro dijo: "A los cuatros que fuimos arrestados juntos nos acusaron primero de hacer política, de promover la autonomía y luego fabricaron el delito común".

Los presos manifestaron que ni en el momento de rendir su declaración, ni en el juicio contaron con un traductor, a pesar de que son de habla chol y en algunos casos dominan mal el castellano.  Según la legislación mexicana, el detenido tiene que firmar su declaración.

Manifiestan haber sido golpeados y torturados cuando fueron detenidos.  Uno de los presos afirmó: "Cuando me detuvieron me arrancaron las uñas con cortaúñas y me pusieron una pistola en la boca".

Subrayaron también los vicios en el procesamiento de los peritos practicados por médicos forenses que son funcionarios del gobierno y citaron el ejemplo de pruebas de huellas digitales que de negativas en la indagación se vuelven positivas al llegar el expediente al juzgado.  Agregan que en la mayoría de los casos se les asigna un abogado defensor de oficio, que ni conoce el caso, ni está dispuesto a invertir tiempo y energía en la defensa de su cliente.
 

CONDICIONES DE DETENCIÓN:

Los presos no aceptan comida preparada en la cárcel, cocinan sus propios alimentos que les traen sus familiares. "Nuestras familias están sufriendo. Tienen que sostenernos mientras estamos encerrados".

Explicaron que antes, tenían la posibilidad de cultivar algunas verduras en la llamada "área verde", pero recién la administración del penal instaló mallas y ya no tienen acceso a esta zona. Esto afecta mucho su dieta ya que las autoridades carcelarias tampoco permiten el ingreso de frutas al centro de detención.

En cuanto a la salud, los presos se quejaron de la falta de atención medica. No se regalan las medicinas, tienen que pagar por ellas.  Para sobrevivir, han instalado pequeños talleres pero tienen que conseguir el material desde fuera para poder trabajar.

Llevan relaciones relativamente armoniosas con los presos comunes con quienes comparten espacio. Sin embargo, insisten ante las autoridades en ser considerados como presos políticos y organizados como tales. Esto ha generado tensiones con la administración del penal que en varias ocasiones ha amenazado con trasladarlos a otro penal y así quebrar su organización.  Aunque no reportaron golpes, mencionaron amenazas e insultos por parte de los custodios quienes les dicen "que les van a pegar su plomazo".

Según el portavoz, el director le reclamo por estar haciendo trabajo de divulgación acerca de las condiciones de detención. Pero reafirmo estar convencido de que estar privado de libertad no significa estar privado de derechos.