CCIODH
(15- 25 DE NOVIEMBRE DE 1999) SEGUNDO INFORME |
A1.I.10. ROSARIO IBARRA,
ASOCIACION DE FAMILIARES DE DESAPARECIDOS: CAMBIA EL MÉTODO PERO
SIGUEN LOS SECUESTROS
Ella es miembro fundador de la primera organización mexicana de madres, mujeres que tenían a un familiar desaparecido, perseguido, preso político o exiliado. La creación de este grupo en los 70, fue una necesidad para Rosario quien buscaba a su hijo desaparecido. Desde luego, ha dedicado su vida a buscar y hacer pública la verdad sobre las víctimas escondidas de una represión que se desempeña a fuera de la ley, sin publicidad ni visibilidad. Su trabajo le ha dado una audiencia internacional y una legitimidad nacional : como símbolo de resistencia, ha tenido cargo de diputada.
La voluntad de las madres, cuyo comité se junto en el 1979 con unas 50 organizaciones en un Frente nacional contra la represión, les permitió algunos éxitos : en los 80, después de huelgas de hambre, fue votada la ley de amnistía y salieron vivos 140 desaparecidos. “Eureka”, gritaron las madres. Y crearon el Comité Eureka para seguir buscando a los 500 que no habían vuelto.
Entonces, desde 1969, fueron denunciados 640 casos de desaparición. Analizando quienes son las víctimas, Rosario insiste en que esta represión tiene motivo político, castigando a personas involucradas en luchas y organizaciones sociales o políticas.
En los 70, la mayoría de los que fueron desaparecidos pertenecían a focos guerrilleros. En los 80, eran de movimientos sindicales, urbanos, campesinos. Ahora, en los 90, han tocado a cuadros indígenas, estudiantiles y también de derechos humanos.
Según Rosario, la disminución del número de casos de desaparición en la ultima década, parece indicar un cambio en las formas represivas. Analiza el aumento de asesinatos con motivo político como confirmación de esta interpretación : la muerte de un ser querido puede llevar resignación ; en cambio, un desaparecido nunca deja en paz, “sigue vivo hasta que lo encontramos”.
Por otro lado, Rosario añade que siguen desapariciones pero de otro modo : son desaparecidos por unas horas, unos días, como una muestra de fuerza, de impunidad, como una amenaza. Cita los casos de la abogada del Agustín Pro DERECHOS HUMANOS, Digna Ochoa, secuestrada por horas y detenida en un carro circulando por la ciudad, y de Ricardo Martínez Martínez, estudiante delegado del consejo de huelga de la UNAM, desaparecido por unas 30 horas, también encerrado en un carro.
Analizando estos dos últimos sucesos, a Rosario se le ocurre comparar este nuevo método con los operativos “clásicos” de los 70 y 80. En esa época, investigando caso tras caso, las madres denunciaron a grupos como responsables de las desapariciones. Dicen que actuaban de igual manera, que eran oficiales - tal como elementos de Seguridad publica, o del Judicial federal, o del ejército -, pero con estatuto para-oficial - tal como el grupo muy conocido llamado “brigada blanca” -. Dicen que las Fuerzas armadas navales - la Marina - estaban involucradas en las detenciones ilegales de los desaparecidos, también algún Campamento militar: numero uno (DF).
Ahora, dice Rosario, ya no se sabe con tanta precisión quienes son, a que cuerpos pertenecen, que cargo tienen, los que han llevado a cabo estos últimos secuestros muy puntuales, profesionales y ejecutivos. Los testigos hablan de grupos especiales, como cuerpos de elite, actuando de manera comparable.
Lo común entre estas acciones represivas por desaparición,
dice Rosario, es que este problema, o sea la existencia de desaparecidos,
siempre es y ha sido negado por las autoridades. Se niegan a reconocerlos
y se niegan a investigar. Pero nosotros, dice, “no renunciamos”.