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antes de llegar a San Cristóbal, la Comisión recibió
la invitación de conocer la situación de un campamento de
refugiados que se encuentra en el municipio de Pantelhó y cuya existencia
no era de dominio público. Atendiendo la invitación una parte
de la Comisión se dirigió al municipio de Pantelhó.
En el trayecto de Polhó a Pantelhó esta delegación
fue retenida durante cerca de dos horas por un dispositivo de control de
agentes de inmigración, una vez superado este obstáculo se
pudo continuar el viaje. La ruta está jalonada por varios campamentos
militares, que se hallan junto a los población, e incluso dentro
del mismo núcleo habitado, como en el caso de la aldea de Acteal.
Este hecho condiciona el desenvolvimiento normal de la vida cotidiana de
sus habitantes ya que el ejército se ha instalado sin consultar y
normalmente en terrenos que tenían una función social o productiva.
En todos las instalaciones militares se han podido observar rótulos
e inscripciones con el lema ¨Labor Social¨. Tras varias horas de
andar por caminos de mula se accedió al objetivo, una comunidad de
difícil acceso, aislada y que junto a otras comunidades de la zona
se ha declarado como municipio autónomo en rebeldía de Santa
Catalina, antes Pantelhó. A continuación se ofrecen cuatro
entrevistas con personas refugiadas de las más de doce que recogió
esta delegación:
1.2.1. ENTREVISTA REALIZADA A DOS REFUGIADOS PROCEDENTES DE COLONIA
CHITAMUK´UM EN LA COMUNIDAD NUEVO PROGRESO, MUNICIPIO DE STA. CATALINA
(antes Pantelhó). EL 18 DE FEBRERO DE 1998.
La Comunidad de Nuevo Progreso acoge a 13 familias de refugiados que suman
96 personas de la misma procedencia. Está situada a varias horas
a pie de la cabecera municipal.
Los entrevistados afirman que es falso que el gobierno construya carreteras
y hospitales, y que su realidad es la falta de cualquier servicio. Carecen
de sistema sanitario, escolar y equipamientos sociales.
Explican que hay una escuela
en la comunidad vecina, pero que los maestros que les son destinados se
quedan sólo algunos días y se van para no volver, por lo
que no hay prácticamente clases.
Respecto a la situación
sanitaria declaran:
- Que la clínica más cercana está en Pantelhó,
a 4 horas a pie, por lo que los enfermos tienen que ser transportados
en brazos y las mujeres dan a luz a sus hijos en las montañas.
- Que las enfermedades gastrointestinales son muy frecuentes debido a
la mala calidad del agua.
- Que no hay medicamentos.
Hechos denunciados
Durante la entrevista que realizó la Comisión, los entrevistados
denunciaron que el 2 de octubre de 1997 entraron en su pueblo de origen
grupos paramilitares, expulsando a las 13 familias mencionadas, que huyeron
dejando allá sus pertenencias y quedando sólo con lo puesto.
Dicen que la razón dada por estos grupos para atacar fue que el
pueblo estaba habitado por personas que pertenecían a las bases
de apoyo del EZLN.
Denuncian que el Gobierno ayuda a los paramilitares con armas para que
asesinen a los indígenas. Relatan a la Comisión que en la
actualidad hay paramilitares por los alrededores, aunque no hay ninguna
carretera que vaya a Nuevo Progreso.
Asimismo exponen que los habitantes
expulsados y escapados de Colonia Chitamuk'um tienen miedo a nuevas agresiones
de los paramilitares y a su desalojo por parte del Gobierno, y que su
nueva residencia de acogida es pobre y los recursos absolutamente escasos.
Denuncian que el presidente
municipal de Pantelhó es responsable de la presencia de grupos
paramilitares en la zona.
Afirman que los habitantes
de Nuevo Progreso no están armados y en el caso de que los paramilitares
vuelvan a atacar sólo pueden intentar escapar de nuevo.
Peticiones realizadas
Agradecen a la Comisión que se acerque a los problemas de la gente
de Chiapas.
Piden a la Comisión que haga público que en Nuevo Progreso
falta de todo, que explique la situación como es contada por los
habitantes, ya que la prensa de México no informa con objetividad
sobre los acontecimientos.
Los habitantes exigen la desarticulación
de los grupos paramilitares y el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés
sobre los Derechos y Cultura Indígenas. Agradecerían la
creación de un campamento por la paz y asimismo que la Cruz Roja
Internacional se ocupe de la salud de los supervivientes.
Los dos entrevistados hablan
en nombre de la comunidad y exigen del Gobierno mexicano apoyo en forma
de alimentos, vestidos, medicinas y materiales de construcción,
ya que piensan que éste es, en última instancia, el responsable
de su miseria. El Gobierno mexicano, dicen, "no debería seguir
haciendo injusticia a su propio pueblo sino acabar con la opresión
a su propio pueblo, con los desplazamientos así como con los paramilitares
que amenazan con las muertes o asesinan". Demandan al Gobierno mexicano
las condiciones para una paz digna y justa, en la que se desarticule a
los paramilitares y en la que se reconozca a los indígenas de México
aquello que les falta para la vida.
1.2.2. ENTREVISTA CON UNA FAMILIA REFUGIADA EN LA COMUNIDAD DE SANTA
CATALINA (PANTELHÓ), DÍA 18 DE FEBRERO.
Situación de la comunidad
Santa Catalina es un municipio autónomo de Pantelhó que
acoge a 96 desplazados agrupados en 13 familias, que provienen de Colonia
Chitamuk'um. Este campo de refugiados se ha dado a conocer públicamente
con la visita de esta Comisión. Tiene edificio de escuela y salud
pero no son atendidos por maestros y personal sanitario alguno.
La familia entrevistada la componen el padre, la madre, tres hijos y cuatro
hijas, el hijo mayor de unos diez años. Viven bajo un plástico
a modo de techo sostenido por cuatro palos, el único mobiliario
lo forman las cobijas y una luz de petróleo. Reciben alimentos
gracias a la solidaridad de la comunidad que los acoge, pero de manera
muy escasa. Carecen de todo lo necesario para subsistir.
Hechos denunciados
Según el testimonio del padre el día 2 de octubre de 1997,
aproximadamente a la una de la madrugada, estando durmiendo la familia
en su casa los despertó una fuerte tiroteo. Huyen inmediatamente
y abandonan la casa. Observan a un grupo de soldados del Ejército
Federal y de vecinos, que identifica como simpatizantes del PRI, que saquean
su casa robando todas sus pertenencias (ropa, ganado, aves, alimentos,
cosecha,...). Comenta que en la fuga apresurada abandonó en su
casa incluso sus credenciales de nacimiento.
El entrevistado denuncia que se mandaron armas a la presidencia municipal
de Colonia Chitamuk'um para formar un grupo armado. Acusa al presidente
municipal de organizar bandas de campesinos priístas armados para
destruir a las organizaciones campesinas. Denuncia que los adherentes
al PRI vendieron su ganado para comprar más armas.
Preguntado por el retorno
a su hogar dice que su padre fue a dialogar con el presidente municipal
para conseguir el regreso de la familia y que fue amenazado de muerte
si regresaban aunque sólo fuese para hablar. Afirma que en Colonia
Chitamuk'um continúan armados los priístas, que han colocado
un cartel en la entrada de la población amenazando de muerte a
los que intenten regresar y que se han establecido guardias controlando
el camino de acceso de 6 de la tarde a 6 de la madrugada para impedir
el retorno de los expulsados.
Señala que la versión
que da el presidente municipal de su expulsión es que se trata
de peleas entre campesinos.
Peticiones realizadas
El cabeza de familia, que hace de portavoz ante la Comisión, desea
volver a su lugar de origen, poder trabajar sus tierras, cuidar el ganado
y alimentar a su familia y vivir con paz, justicia y dignidad En varios
momentos su declaración se interrumpe por la desesperación
en la que vive.
1.2.3. ENTREVISTA EFECTUADA
A UN REFUGIADO DE LA COMUNIDAD DE COLONIA CHITAMUK'UM, 18 de febrero de
1998.
Situación de la comunidad
Los habitantes de esta comunidad pertenecen a la etnia tzeltal. La comunidad
donde ahora se encuentran existe desde hace trece años. La tierra
es buena para el cultivo de maíz y frijoles, pero no es suficiente.
Los refugiados trabajan con los miembros de la comunidad y reciben comida.
Hay trece familias de desplazados: 96 personas, de las cuales 70 son niños
que no tienen escuela.
El entrevistado manifestó que todos los desplazados de Colonia
Chitamuk'um buscaron esta comunidad porque está escondida y que
llegaron después de la acción de los paramilitares del 2
de octubre de 1997.
Hechos denunciados
El entrevistado afirmó que las guardias blancas llegaron a su comunidad
el 2 de octubre y quemaron su casa. Se vio obligado a dejar todas sus
propiedades: ganado, gallinas, cosechas y café. El motivo aducido
para su expulsión fue la de pertenecer a las bases de apoyo del
EZLN. Las guardias blancas llegaron de otro lugar, llamado Merced, e iban
acompañados del Juez Municipal y de Manuel Pérez.
Los agresores compran las armas con dinero procedente en parte del Gobierno
y también conseguido de la venta del ganado de los desalojados.
Acusa a los paramilitares de ser miembros del PRI, pero que desconoce
el nombre del grupo que atacó a su comunidad.
Peticiones realizadas
El desplazado solicitan regresar a su comunidad y que se desarmen las
guardias blancas, así como también ayuda en forma de alimentos
y medicamentos.
1.2.4. ENTREVISTA CON UNA FAMILIA DESPLAZADA DE LA COMUNIDAD DE COLONIA
CHITAMUK'UM. 18 de febrero de 1998.
La entrevista se realizó con una familia de 6 personas , compuesta
por padre, madre y cuatro criaturas de corta edad.
Situación de la comunidad
Los entrevistados manifiestan que en la comunidad donde ahora están
refugiados no tienen tierra y no siembran nada. Reciben un poco de comida
de la comunidad, en la que ya vivían 40 familias. No pueden decir
hasta cuándo se quedarán en esta comunidad porque, según
ellos, la solución depende del Gobierno, que de momento no reconoce
que haya desplazados originarios de Colonia Chitamuk'um. El presidente
del municipio, según ellos, dice que no ha habido expulsiones y
que no existe ningún conflicto.
Cuando vivían en su comunidad, la familia trabajaba la milpa, el
maíz y los frijoles, tenían gallinas y otros animales, pero
todo les fue robado por los grupos paramilitares.
Hechos denunciados
Según declara esta familia, fueron expulsados de Colonia Chitamuk'um
el 2 de octubre de 1997, a las 6 de la mañana. Llegaron cincuenta
personas con armas de diferente calibre y los expulsaron porque pertenecen
a bases de apoyo zapatistas. Los militantes del PRI, según la declaración,
no permiten que existan organizaciones que no sean progubernamentales
en su comunidad y, por ello, fueron amenazados tres veces antes de que
los expulsaran de forma definitiva sin posibilidad de sacar sus ropas
ni sus pertenencias. En la casa donde vivían actualmente reside
una persona que es guardia blanca. La expulsión, señalan
los entrevistados, fue organizada por autoridades de la comunidad, más
concretamente por el Comisario Ejidal, un señor cacique llamado
Ernesto Cortés, todo ello de acuerdo con el Presidente Municipal
y el Juez Municipal de Pantelhó. El Presidente Municipal es el
responsable de la entrega de armas a las autoridades de la comunidad para
que armaran a sus guardias. El Ejército Federal acompañó
a los paramilitares durante la expulsión.
Peticiones de la comunidad
Durante la visita de la Comisión, los desplazados pidieron ayuda
material (ropa, comida y medicinas) y que se cursara la denuncia al exterior
de su expulsión. Esta comunidad de desplazados era la primera vez
que era visitada por observadores internacionales y aprovechó el
momento para dar a conocer su problemática al exterior.
1.3. INCIDENCIAS DURANTE EL VIAJE A PANTELHÓ
El día 18 de febrero la Comisión se dirigió hacia
el municipio autónomo de Polhó, donde sus habitantes prepararon
una caloroso acogida. A la 10:15 horas de la mañana una delegación
seguía su camino con la intención de aproximarse al campamento
de desplazados que existe en Pantelhó cuando un retén de
agentes de migración retuvo a la comitiva. Debido a la lejanía
del objetivo a alcanzar al hecho de que tras la ruta en autobús
restaban varias horas de a pie, el excesivo celo con el que se emplearon
los agentes de migración en controlar la documentación de
los comisionados hizo que se estuviera a punto de frustrar el propósito
del viaje. En concreto se retuvo esta delegación por un tiempo
de casi dos horas. De 10:15 a 12:00 horas se obstaculizó el paso
de las personas acreditadas con una exagerada revisión documental,
que provocó retrasos en la programación del día siguiente.
Los agentes se negaron a dar cualquier explicación sobre el motivo
de este bloqueo, aduciendo cumplir con su labor. El tiempo inútil
de espera fue aprovechado por las personas integrantes del convoy para
comprobar "in situ" el elevado grado de militarización
de la zona y comprobar como el ejército había instalado
un campamento justo en los terrenos que la comunidad de Polhó ha
utilizado tradicionalmente para ubicar sus colmenas y almacén de
miel.
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