Primer informe de la CCIODH 
(CHIAPAS, FEBRERO 15- 28, 1999)
INDICE INFORME 1998
1.2. VISITA AL MUNICIPIO DE PANTELHÓ. 18 DE FEBRERO DE 1998
Poco antes de llegar a San Cristóbal, la Comisión recibió la invitación de conocer la situación de un campamento de refugiados que se encuentra en el municipio de Pantelhó y cuya existencia no era de dominio público. Atendiendo la invitación una parte de la Comisión se dirigió al municipio de Pantelhó. En el trayecto de Polhó a Pantelhó esta delegación fue retenida durante cerca de dos horas por un dispositivo de control de agentes de inmigración, una vez superado este obstáculo se pudo continuar el viaje. La ruta está jalonada por varios campamentos militares, que se hallan junto a los población, e incluso dentro del mismo núcleo habitado, como en el caso de la aldea de Acteal. Este hecho condiciona el desenvolvimiento normal de la vida cotidiana de sus habitantes ya que el ejército se ha instalado sin consultar y normalmente en terrenos que tenían una función social o productiva. En todos las instalaciones militares se han podido observar rótulos e inscripciones con el lema ¨Labor Social¨. Tras varias horas de andar por caminos de mula se accedió al objetivo, una comunidad de difícil acceso, aislada y que junto a otras comunidades de la zona se ha declarado como municipio autónomo en rebeldía de Santa Catalina, antes Pantelhó. A continuación se ofrecen cuatro entrevistas con personas refugiadas de las más de doce que recogió esta delegación:


1.2.1. ENTREVISTA REALIZADA A DOS REFUGIADOS PROCEDENTES DE COLONIA CHITAMUK´UM EN LA COMUNIDAD NUEVO PROGRESO, MUNICIPIO DE STA. CATALINA (antes Pantelhó). EL 18 DE FEBRERO DE 1998.
La Comunidad de Nuevo Progreso acoge a 13 familias de refugiados que suman 96 personas de la misma procedencia. Está situada a varias horas a pie de la cabecera municipal.
Los entrevistados afirman que es falso que el gobierno construya carreteras y hospitales, y que su realidad es la falta de cualquier servicio. Carecen de sistema sanitario, escolar y equipamientos sociales.

Explican que hay una escuela en la comunidad vecina, pero que los maestros que les son destinados se quedan sólo algunos días y se van para no volver, por lo que no hay prácticamente clases.

Respecto a la situación sanitaria declaran:
- Que la clínica más cercana está en Pantelhó, a 4 horas a pie, por lo que los enfermos tienen que ser transportados en brazos y las mujeres dan a luz a sus hijos en las montañas.
- Que las enfermedades gastrointestinales son muy frecuentes debido a la mala calidad del agua.
- Que no hay medicamentos.

Hechos denunciados
Durante la entrevista que realizó la Comisión, los entrevistados denunciaron que el 2 de octubre de 1997 entraron en su pueblo de origen grupos paramilitares, expulsando a las 13 familias mencionadas, que huyeron dejando allá sus pertenencias y quedando sólo con lo puesto. Dicen que la razón dada por estos grupos para atacar fue que el pueblo estaba habitado por personas que pertenecían a las bases de apoyo del EZLN.
Denuncian que el Gobierno ayuda a los paramilitares con armas para que asesinen a los indígenas. Relatan a la Comisión que en la actualidad hay paramilitares por los alrededores, aunque no hay ninguna carretera que vaya a Nuevo Progreso.

Asimismo exponen que los habitantes expulsados y escapados de Colonia Chitamuk'um tienen miedo a nuevas agresiones de los paramilitares y a su desalojo por parte del Gobierno, y que su nueva residencia de acogida es pobre y los recursos absolutamente escasos.

Denuncian que el presidente municipal de Pantelhó es responsable de la presencia de grupos paramilitares en la zona.

Afirman que los habitantes de Nuevo Progreso no están armados y en el caso de que los paramilitares vuelvan a atacar sólo pueden intentar escapar de nuevo.

Peticiones realizadas
Agradecen a la Comisión que se acerque a los problemas de la gente de Chiapas.
Piden a la Comisión que haga público que en Nuevo Progreso falta de todo, que explique la situación como es contada por los habitantes, ya que la prensa de México no informa con objetividad sobre los acontecimientos.

Los habitantes exigen la desarticulación de los grupos paramilitares y el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés sobre los Derechos y Cultura Indígenas. Agradecerían la creación de un campamento por la paz y asimismo que la Cruz Roja Internacional se ocupe de la salud de los supervivientes.

Los dos entrevistados hablan en nombre de la comunidad y exigen del Gobierno mexicano apoyo en forma de alimentos, vestidos, medicinas y materiales de construcción, ya que piensan que éste es, en última instancia, el responsable de su miseria. El Gobierno mexicano, dicen, "no debería seguir haciendo injusticia a su propio pueblo sino acabar con la opresión a su propio pueblo, con los desplazamientos así como con los paramilitares que amenazan con las muertes o asesinan". Demandan al Gobierno mexicano las condiciones para una paz digna y justa, en la que se desarticule a los paramilitares y en la que se reconozca a los indígenas de México aquello que les falta para la vida.


1.2.2. ENTREVISTA CON UNA FAMILIA REFUGIADA EN LA COMUNIDAD DE SANTA CATALINA (PANTELHÓ), DÍA 18 DE FEBRERO.
Situación de la comunidad
Santa Catalina es un municipio autónomo de Pantelhó que acoge a 96 desplazados agrupados en 13 familias, que provienen de Colonia Chitamuk'um. Este campo de refugiados se ha dado a conocer públicamente con la visita de esta Comisión. Tiene edificio de escuela y salud pero no son atendidos por maestros y personal sanitario alguno.
La familia entrevistada la componen el padre, la madre, tres hijos y cuatro hijas, el hijo mayor de unos diez años. Viven bajo un plástico a modo de techo sostenido por cuatro palos, el único mobiliario lo forman las cobijas y una luz de petróleo. Reciben alimentos gracias a la solidaridad de la comunidad que los acoge, pero de manera muy escasa. Carecen de todo lo necesario para subsistir.


Hechos denunciados
Según el testimonio del padre el día 2 de octubre de 1997, aproximadamente a la una de la madrugada, estando durmiendo la familia en su casa los despertó una fuerte tiroteo. Huyen inmediatamente y abandonan la casa. Observan a un grupo de soldados del Ejército Federal y de vecinos, que identifica como simpatizantes del PRI, que saquean su casa robando todas sus pertenencias (ropa, ganado, aves, alimentos, cosecha,...). Comenta que en la fuga apresurada abandonó en su casa incluso sus credenciales de nacimiento.
El entrevistado denuncia que se mandaron armas a la presidencia municipal de Colonia Chitamuk'um para formar un grupo armado. Acusa al presidente municipal de organizar bandas de campesinos priístas armados para destruir a las organizaciones campesinas. Denuncia que los adherentes al PRI vendieron su ganado para comprar más armas.

Preguntado por el retorno a su hogar dice que su padre fue a dialogar con el presidente municipal para conseguir el regreso de la familia y que fue amenazado de muerte si regresaban aunque sólo fuese para hablar. Afirma que en Colonia Chitamuk'um continúan armados los priístas, que han colocado un cartel en la entrada de la población amenazando de muerte a los que intenten regresar y que se han establecido guardias controlando el camino de acceso de 6 de la tarde a 6 de la madrugada para impedir el retorno de los expulsados.

Señala que la versión que da el presidente municipal de su expulsión es que se trata de peleas entre campesinos.


Peticiones realizadas
El cabeza de familia, que hace de portavoz ante la Comisión, desea volver a su lugar de origen, poder trabajar sus tierras, cuidar el ganado y alimentar a su familia y vivir con paz, justicia y dignidad En varios momentos su declaración se interrumpe por la desesperación en la que vive.

1.2.3. ENTREVISTA EFECTUADA A UN REFUGIADO DE LA COMUNIDAD DE COLONIA CHITAMUK'UM, 18 de febrero de 1998.
Situación de la comunidad
Los habitantes de esta comunidad pertenecen a la etnia tzeltal. La comunidad donde ahora se encuentran existe desde hace trece años. La tierra es buena para el cultivo de maíz y frijoles, pero no es suficiente. Los refugiados trabajan con los miembros de la comunidad y reciben comida. Hay trece familias de desplazados: 96 personas, de las cuales 70 son niños que no tienen escuela.
El entrevistado manifestó que todos los desplazados de Colonia Chitamuk'um buscaron esta comunidad porque está escondida y que llegaron después de la acción de los paramilitares del 2 de octubre de 1997.


Hechos denunciados
El entrevistado afirmó que las guardias blancas llegaron a su comunidad el 2 de octubre y quemaron su casa. Se vio obligado a dejar todas sus propiedades: ganado, gallinas, cosechas y café. El motivo aducido para su expulsión fue la de pertenecer a las bases de apoyo del EZLN. Las guardias blancas llegaron de otro lugar, llamado Merced, e iban acompañados del Juez Municipal y de Manuel Pérez.
Los agresores compran las armas con dinero procedente en parte del Gobierno y también conseguido de la venta del ganado de los desalojados. Acusa a los paramilitares de ser miembros del PRI, pero que desconoce el nombre del grupo que atacó a su comunidad.


Peticiones realizadas
El desplazado solicitan regresar a su comunidad y que se desarmen las guardias blancas, así como también ayuda en forma de alimentos y medicamentos.


1.2.4. ENTREVISTA CON UNA FAMILIA DESPLAZADA DE LA COMUNIDAD DE COLONIA CHITAMUK'UM. 18 de febrero de 1998.
La entrevista se realizó con una familia de 6 personas , compuesta por padre, madre y cuatro criaturas de corta edad.

Situación de la comunidad
Los entrevistados manifiestan que en la comunidad donde ahora están refugiados no tienen tierra y no siembran nada. Reciben un poco de comida de la comunidad, en la que ya vivían 40 familias. No pueden decir hasta cuándo se quedarán en esta comunidad porque, según ellos, la solución depende del Gobierno, que de momento no reconoce que haya desplazados originarios de Colonia Chitamuk'um. El presidente del municipio, según ellos, dice que no ha habido expulsiones y que no existe ningún conflicto.
Cuando vivían en su comunidad, la familia trabajaba la milpa, el maíz y los frijoles, tenían gallinas y otros animales, pero todo les fue robado por los grupos paramilitares.


Hechos denunciados
Según declara esta familia, fueron expulsados de Colonia Chitamuk'um el 2 de octubre de 1997, a las 6 de la mañana. Llegaron cincuenta personas con armas de diferente calibre y los expulsaron porque pertenecen a bases de apoyo zapatistas. Los militantes del PRI, según la declaración, no permiten que existan organizaciones que no sean progubernamentales en su comunidad y, por ello, fueron amenazados tres veces antes de que los expulsaran de forma definitiva sin posibilidad de sacar sus ropas ni sus pertenencias. En la casa donde vivían actualmente reside una persona que es guardia blanca. La expulsión, señalan los entrevistados, fue organizada por autoridades de la comunidad, más concretamente por el Comisario Ejidal, un señor cacique llamado Ernesto Cortés, todo ello de acuerdo con el Presidente Municipal y el Juez Municipal de Pantelhó. El Presidente Municipal es el responsable de la entrega de armas a las autoridades de la comunidad para que armaran a sus guardias. El Ejército Federal acompañó a los paramilitares durante la expulsión.

Peticiones de la comunidad
Durante la visita de la Comisión, los desplazados pidieron ayuda material (ropa, comida y medicinas) y que se cursara la denuncia al exterior de su expulsión. Esta comunidad de desplazados era la primera vez que era visitada por observadores internacionales y aprovechó el momento para dar a conocer su problemática al exterior.


1.3. INCIDENCIAS DURANTE EL VIAJE A PANTELHÓ
El día 18 de febrero la Comisión se dirigió hacia el municipio autónomo de Polhó, donde sus habitantes prepararon una caloroso acogida. A la 10:15 horas de la mañana una delegación seguía su camino con la intención de aproximarse al campamento de desplazados que existe en Pantelhó cuando un retén de agentes de migración retuvo a la comitiva. Debido a la lejanía del objetivo a alcanzar al hecho de que tras la ruta en autobús restaban varias horas de a pie, el excesivo celo con el que se emplearon los agentes de migración en controlar la documentación de los comisionados hizo que se estuviera a punto de frustrar el propósito del viaje. En concreto se retuvo esta delegación por un tiempo de casi dos horas. De 10:15 a 12:00 horas se obstaculizó el paso de las personas acreditadas con una exagerada revisión documental, que provocó retrasos en la programación del día siguiente. Los agentes se negaron a dar cualquier explicación sobre el motivo de este bloqueo, aduciendo cumplir con su labor. El tiempo inútil de espera fue aprovechado por las personas integrantes del convoy para comprobar "in situ" el elevado grado de militarización de la zona y comprobar como el ejército había instalado un campamento justo en los terrenos que la comunidad de Polhó ha utilizado tradicionalmente para ubicar sus colmenas y almacén de miel.

 

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