El objetivo de esta ruta era responder a una demanda explícita
de la Comunidad de La Asunción, constituida por desplazados de
El Paraíso, que requirieron la presencia de los observadores
internacionales con el fin de exponer la denuncia de su situación.
En los preparativos logísticos de la ruta, la Comisión
recibió la desgraciada noticia del asesinato de uno de sus interlocutores
de la ruta del día anterior, en el Norte del estado, por presuntos
miembros del grupo "Paz y Justicia", según denuncia de la comunidad.
Ante ello, la Comisión decidió incorporar como objetivo
en la ruta de Sabanilla el desplazamiento a la Comunidad originaria
del asesinado José Tila. Realizadas las gestiones no resultó
posible integrar esta visita con los familiares de José Tila,
manteniéndose la ruta de Sabanilla con el programa inicial.
Como es sabido por la prensa nacional e internacional la Comisión
no pudo culminar con éxito el objetivo de esta observación
en Sabanilla ante el bloqueo con amenazas para la integridad física
de los observadores y sus acompañantes por parte de personas
residentes en El Paraíso. La imposibilidad de realizar la observación
como estaba prevista y, por tanto, de dar respuesta a la demanda de
la Comunidad de La Asunción es un hecho que verifica de forma
concreta y evidente el clima de violencia física y psíquica
que existe en la zona Norte del Estado de Chiapas, y la vulneración
que se produjo en relación a la vigencia y respeto de los derechos
humanos.
Para acceder a Sabanilla la Comisión, una vez superado Ocosingo,
viajó por una carretera (pista de tierra) en obras que anticipó
la señal de una presunta inversión discriminatoria existente
en esta zona. Esta zona es, junto con la de San Quintín, donde
se pudo observar un elevado despliegue de maquinaria pesada de obras
públicas, como excavadoras, apisonadoras, martillos mecánicos
y otras herramientas, así como la preparación de puentes,
asfalto y en general ensanchamiento de la vía de comunicación.
Si la Comisión señala este hecho como singular es por
la correspondencia que tiene con hechos materiales que fueron verificados
una vez se llegó a El Paraíso, y por el contraste con
la ausencia de este material en otras pistas igualmente necesitadas
de una urgente modernización. Así las imágenes
de desnudez, en cuerpos y pies, abandono en escuelas y otros equipamientos,
y en general las carencias por lo demás observadas de forma reiterada
en las rutas de la Observación, desaparecen cuando se llega a
El Paraíso. No sólo se mejora su comunicación terrestre,
sino que se ve dentro del pueblo nuevos barrios construidos con edificaciones
recientes, tanto por la ubicación como por la calidad de los
materiales empleados. Asimismo, los equipamientos educativos, tanto
en relación con los aulas como con las instalaciones deportivas,
se corresponden a una situación de progreso material. Espacios
amplios, iluminados y reparados en aquellos elementos que así
lo han precisado. La llegada de la Comisión sobre las 13 horas
aproximadamente permitió a los observadores contemplar la salida
de los alumnos y las alumnas, donde por la diferencia de edad evidente
cabe pensar que no sólo se imparte educación primaria,
sino también algunos niveles de educación secundaria;
se hizo visible a esta Comisión el acceso de las niñas
y las jóvenes a la educación. Los alumnos vestían
con ropas nuevas y limpias, con material escolar adecuado y reciente.
Todos estos signos esperanzadores, en la medida que significan una
mejora sustancial de las condiciones de vida de la población,
no pudieron ser más contrastados ya que se produjo la obstaculización
de la labor de los observadores, impidiéndose la posibilidad
de comprobar las condiciones de vida de los desplazados de El Paraíso,
reubicados en la Comunidad de La Asunción. En la entrada de El
Paraíso, la Comisión observó la presencia de un
puesto de la Seguridad Pública, compuesto por cinco personas
uniformadas que en una actitud relajada contemplaron el paso de la Comisión
y su retención ilegal por una barrera humana de unas doscientas
personas durante quince minutos, hasta que se decidió regresar
sin culminar la observación en la zona de Sabanilla. Esa misma
actitud relajada y pasiva del puesto de la Seguridad Pública,
y de la que hay testimonio gráfico y audiovisual, se mantuvo
por parte de los representantes de la autoridad durante el rodeo de
las gentes de El Paraíso a la furgoneta y el autobús donde
viajaban los observadores y sus acompañantes, sin que en ningún
momento el mando o los componentes del puesto de la Seguridad Pública
se dirigieran al lugar del bloqueo para garantizar el libre tránsito
de las personas por la zona, como es la obligación de los cuerpos
y fuerzas de seguridad en todo Estado de Derecho. Por el contrario contemplaron
la situación con alardes burlones y despreocupados a pesar del
clima agresivo que se generó hacia la presencia internacional
de observación de los derechos humanos en esta Comunidad, incluidos
los acompañantes nacionales.
Al llegar a El Paraíso, salieron al paso, rodeando los vehículos,
mujeres y niños, mientras grupos de hombres permanecían
ligeramente retirados, y dirigiéndose al representante del grupo
de observación le obligaron a retroceder entre gritos, puños
levantados en ademán agresivo, y la amenaza de que todo intento
por seguir adelante en la ruta seria impedido "por las buenas o por
las malas". La violencia se transmitía hacia todo el grupo desde
la cabecera y desde las personas que rodeaban al resto del convoy, pero
especialmente agresivas fueron las voces y gestos hacia el guía,
que acompañaba a la Comisión, al ser reconocido como uno
de los desplazados de El Paraíso a la Asunción. Ante el
peligro evidente del linchamiento de esta persona y en general para
la integridad física de los observadores se decidió no
proseguir con el objetivo inicial de la Comisión. Cabe señalar
por último que la Comisión se siente frustrada por no
haber podido corresponder a la demanda de los desplazados que solicitaban
ser escuchados. Asimismo, señalar que la Comisión tuvo
que dejar al guía-acompañante a unos cinco kilómetros
en la carretera de El Paraíso a Yajalón, para que pudiera
mediante un rodeo por las montañas, de aproximadamente cinco
horas, llegar a su comunidad de La Asunción, siempre temiendo
por su integridad.
3.8. REPORTE DE LA VISITA A LA COMUNIDAD DE JOLNIXTIÉ
El miércoles 4 de marzo se dirigió hacia el poblado de Jolnixtié,
1a. sección, perteneciente al municipio de Tila,, en la zona norte
del estado de Chiapas, una comitiva integrada por tres miembros de organizaciones
de defensa de los derechos humanos y dos periodistas.
En concreto participaron en la salida dos observadores extranjeros
de la Comisión Civil Internacional de Observación por
los Derechos Humanos, un activista de la red de Derechos Humanos ¨Todos
los Derechos para todos¨ procedente de la ciudad de Guadalajara,, estado
de Jalisco, una periodista de Radio Universidad de Guadalajara y un
periodista del diario ¨La Jornada¨.
El Centro de Derechos Humanos ¨Fray Bartolomé de Las Casas¨organizó
y se responsabilizó de la actividad, obedeciendo a la petición
de la comunidad de Jolnixtié, que solicitaba la presencia de
activistas mexicanos de Derechos Humanos y Observadores Internacionales
para denunciar el asesinato de José Tila López García,
la situación creada por el luctuoso suceso y la realidad que
se vive la zona.
Los visitadores sortearon el puesto de migración ubicado en
el municipio de Salto de Agua sin más novedad que el control
por escrito de las Visas FM3 de los dos Observadores Internacionales.
La ruta normal que se debería realizar desde San Cristóbal
de las Casas es: dirección Ocosingo y desde esta ciudad encaminarse
hacia Tila para acceder a la zona por los poblados de El Limar, Panchuc
o Miguel Alemán.
Este camino está controlado por retenes del grupo ¨Desarrollo,
Paz y Justicia¨, lo que obligó a la comitiva, tanto para garantizar
el éxito de su misión, como la integridad física
de los participantes, a seguir una ruta ¨alternativa¨ que supuso doblar
el tiempo normal de llegada. Desde Ocosingo se siguió hasta la
altura del municipio de Venustiano Carranza y de allá se cortó
hacia Salto de Agua, para así introducirse en el estado de Tabasco
y de ahí a la zona de Jolnixtié, dando la espalda a la
zona más férreamente controlada por los grupos paramilitares.
Tras superar el retén militar de Melchor Ocampo se pasó
la comunidad de Carmen Chinal y se llegó a la de Misopá
Chinal, ya visitada hacía una semana por la Comisión Civil
Internacional, donde dejamos los vehículos y después de
un breve descanso iniciamos la marcha hacia Jolnixtié, 1a. sección.
Antes de la partida, uno de los Observadores Internacionales comprobó
el estado de salud de dos mujeres enfermas a las que una doctora de
la Comisión había visitado la semana anterior diagnosticando
un padecimiento de anemia, provocado por malnutrición flagrante,
y una aguda infección vaginal post.parto, respectivamente. El
Observador pudo verificar que el estado de ambas personas seguía
estacionario, apuntando una leve mejoría.
La responsabilidad del Gobierno, en cuanto a desatención sanitaria
de una gran parte de la población de la zona, sigue intacta.
Sobre el mediodía se inició la marcha, acompañados
los 5 visitantes por unos treinta indígenas choles de Misopá
y comunidades vecinas. Mujeres, jóvenes, niños, personas
maduras y hasta algún anciano, fueron los primeros acompañantes
en la silenciosa y dura caminata que duró cuatro horas y media.
Durante el trayecto se pudieron observar los trabajos de apertura y
construcción de carreteras que está llevando a cabo el
ejército. En las cercanías de la comunidad de Emiliano
Zapata se verificó la presencia de un helicóptero ocupado
por autoridades gubernamentales y de efectivos militares. Se informó
que esta delegación venía de dialogar con la comunidad
de Jolnixtié, 1a. sección, para buscar una solución
al conflicto generado desde el asesinato de José Tila López
García. La población respondió a la violencia sin
castigo con el bloqueo del camino, que pasa por el centro del núcleo
habitado, y la expulsión del destacamento de Policía,
formado por unos 15 agentes.
Jolnixtié, 1a. sección, está en lucha reivindicando
justicia por la muerte el pasado 21 de febrero del ¨desplazado¨ José
Tila, quien el 20 de febrero ofreció su testimonio en Misopá
Chinal a la CCIOPDH.
Una vez vadeado el río de Emiliano Zapata, donde se está
construyendo un puente de hormigón desde hace dos años
sin respetar el entorno, se siguió la marcha y, poco a poco,
se fueron uniendo más personas a la comitiva. Durante la jornada
no se produjo ningún encuentro con retenes de ¨Paz y Justicia¨,
seguramente por la protección que brindaron los indígenas
a los visitadores. Al final del recorrido arropaban a la comisión
más de 150 personas. Antes de llegar a Jolnixtié se hizo
una parada en el punto donde ocurrió el ataque y asesinato de
José Tila, cerca del puente de ¨Siete pasadas¨ y tras pasar este
punto la caravana se detuvo un momento en silencio ante el humilde símbolo
de recuerdo y homenaje que se había hecho en memoria del finado:
una cruz de madera rodeada de flores y con una vela encendida a cada
lado. En Jolnixtié, 1a. sección, esperaban a los visitantes
la mayoría de los convecinos agrupados en hilera al borde de
la carretera tras el punto donde se realiza el bloqueo de la ruta, control
presidido por una bandera negra con una estrella roja y otra mexicana.
Por el centro del camino pasaron los delegados de las diferentes comunidades
y los acompañados forasteros, que fueron recibidos con aplausos
y gritos de ¨Vivan los Derechos Humanos¨.
Tras un descanso para reponer fuerzas, se decidió empezar la
labor de levantar testimonios motivados por violación de los
Derechos Humanos a primera hora del día siguiente. El tiempo
hasta finalizar el día transcurrió entre el descanso y
la plática informal con mucha de la gente que se acercó
hasta los visitantes.
Todas las conversaciones coincidieron, en un momento u otro, en la
inquietud que sienten los pobladores ante los sucesos ocurridos el 22
de diciembre en Acteal. Se pudo comprobar la preocupación y temor
de que un hecho de esa envergadura pueda volver a ocurrir y se percibió
el miedo y la indignación de la gente de que pueda suceder una
nueva masacre, pero ahora en la zona norte.
A las 8h. de la mañana del jueves día 5 de marzo de
1998 se constituyó en la comunidad de Jolnixtié, 1a. sección,
la relatoria oficial sobre violación de Derechos Humanos por
el asesinato de José Tila López García. Ante los
activistas por la defensa de los Derechos Humanos se personó
la familia del asesinado y un delegado de la comunidad que actuaba como
traductor-intérprete.
Al lado derecho se ubicaron, sentados, el resto de delegados de la
comunidad, y,rodeando el improvisado espacio se aglomeró una
gran nube de gente que mostró en todo momento interés,
respeto y expectación. Ofreció su testimonio la familia
de José Tila, encabezada por su padre, don José Torres
López, que realizó funciones de portavoz, la esposa, doña
Reina Torres García (que siguió con suma atención
las declaraciones del padre y apuntó algún detalle olvidado)
y cuatro de sus cinco hijos de edades comprendidas entre los 8 meses
y los 5 años. Se pudo comprobar el precario estado de salud de
la esposa y del bebé al que amamantaba durante la declaración.
A continuación se extracta el contenido de la denuncia que
se realizó ante los relatores de Derechos Humanos:
José Tila López García y su familia son originarios
de la comunidad de Tzaquil y desde hace dos años viven en condiciones
penosas como ¨desplazados¨ acogidos en Jolnixtié, 1a. sección.
José Tila fue asesinado a la edad de 23 años y antes de
ser expulsado de Tzaquil ya había recibido varias amenazas de
muerte por parte de dirigentes locales del grupo ¨Paz y Justicia¨. En
concreto los amenazantes habían sido:
Augusto Torres Martínez, Isabelino Torres Martínez,
Cristóbal Gómez Torres y Ernesto Torres García.
En 1996 fue nombrado representante legal y delegado de la comunidad
de Tzaquil, y desde hacía varios años realizaba labores
de catequista en su comunidad. Desde 1993, aproximadamente, José
estaba organizado como base de apoyo zapatista y era considerado entre
la comunidad como un ¨defensor de los pobres¨.
En 1996 el asesinado fue expulsado junto a su familia y ocho familias
más de Tzaquil,, la iglesia y sus casas fueron quemadas, sus
tierras robadas.
El día de su asesinato, José y su padre se dirigían
por el camino hacia Emiliano Zapata con la intención de comprar
maíz para asegurar el sustento de la familia. En un tramo del
camino se encontraron con 7 hombres montados a caballo, a los que identificaron
personalmente y como miembros del grupo ¨Paz y Justicia¨. Sin más
comentario siguieron sus pasos y los agresores, viendo la situación
favorable para matar, tramaron en un momento la decisión. Persiguieron
a la pareja, los enlazaron como si fueran reses, el padre consiguió
escaparse huyendo hacia el monte, pero antes de que lo intentara José
Tila fue herido por dos balazos del calibre 22 que se alojaron en el
lado derecho de su pecho. A continuación fue salvajemente rematado
por 16 golpes de machete, que insistieron, sobre todo, sobre su cabeza,
brazos y manos. José Tila murió en el acto y su padre
anduvo escondido por la montaña durante todo el día, hasta
que al anochecer llegó a la comunidad de Emiliano Zapata, donde
comunicó el ataque sufrido y el desconocimiiento que tenía
sobre la suerte que habría corrido su hijo.
Habitantes de Emiliano Zapata comunicaron al ejército lo sucedido
y a las 8 de la mañana del día siguiente salieron hacia
el lugar un grupo de militares, que encontraron en un punto distante
unos 40 metros del puente de las ¨Siete pasadas¨, al lado del arroyo
de ¨Las siete pasadas¨, el cuerpo de José Tila. El secretario
del Ministerio Público de El Limar se presentó al tiempo
y comunicó a la comunidad de Emiliano Zapata el hallazgo. En
la mañana del día 22 se avisó a la policía
que no acudió al lugar de los hechos.
En este punto realizaron declaraciones otros testigos de la comunidad
que levantaron el cuerpo, ya que el padre, aterrorizado, se mantuvo
escondido durante un tiempo.
Se encontró el cadáver en posición de boca arriba
y sin algunas de sus pertenencias: faltaba su gorra blanca, la credencial
de nacimiento, la camisa blanca , su mochila, linterna y la cifra de
4.500 pesos con los que se dirigían a comprar el maíz.
El cadáver fue trasladado en camioneta, cedida por los constructores
del puente de Emiliano Zapata, hasta Emiliano Zapata y de allá
se transportó por miembros de la comunidad hasta Jolnixtié.
Aquí fue velado su cuerpo durante un día y una noche para,
después, ser transportado en hamaca hasta su comunidad de origen,
Tzaquil , acompañado por unas 150 personas. En Tzaquil está
enterrado José Tila López García.
Durante la declaración, el señor José Torres
López identificó con total precisión, incluso de
indumentarias, a los asesinos: Eulalio López García, Pablo
López Pérez, con cargo de agente rural, Mateo López
Pérez, Plácido López Pérez, Juan José
García Pérez, Salomón López Pérez
, todos ellos residentes en la vecina comunidad de Libertad Jolnixtié,
y dos de ellos hijos del dirigente local de ¨Paz y Justicia¨, Carmelino
López. Teo lópez Pérez, residente en Panchuc. Los
integrantes de este grupo fueron descritos como gentes sin escrúpulos
ni creencias religiosas, salteadores de caminos y ladrones de ganado.
Se preguntó a José Torres López cual era el estado
anímico suyo y de la familia y contestó que había
perdido a su único hijo y que se encontraban todos muy desolados.
En este punto tomó la palabra el delegado de la comunidad que
realizó, muy puntualmente, las tareas de traducción del
chol al español, el señor Candelario García García.
Denunció a esta comisión de relatores la actuación
negligente y desentendida de la policía con respecto al caso.
La policía ha aducido que no tienen ninguna orden de detención
hacia los presuntos asesinos, aunque hayan sido avisados de la situación
y denunciados los agresores delante del destacamento de Jolnixtié
en cuatro ocasiones consecutivas. Ante la inoperancia de la policía
se pidió la intervención del ejército, que hasta
el momento ha contestado igual: no tienen ninguna orden de detención
hacia esos individuos ni competencias para actuar.
v La Seguridad Pública ha sido acusada de estar implicada en
la huída de los asesinos, y gracias a las presiones de la comunidad
de Jolnixtié se consiguió la detención del miembro
de ¨Paz y Justicia¨residente en Panchuc.
Los otros seis asesinos no han aparecido y la comunidad decidió
expulsar al destacamento de Policía acantonado en su zona bajo
el mando del comandante Juan Díaz González y proceder
al bloqueo de la carretera de forma permanente, situación que
se mantenía durante el día 7 de marzo.
Testificaron que el Subprocurador de Justicia , Eduardo Montoya, ha
visitado Jolnixtié tres veces en este tiempo sin plantear solución
alguna a sus revindicaciones y exigiéndoles el levantamiento
del bloqueo. La respuesta del Gobierno ha sido negativa y a veces agresiva,
por lo que el señor Candelario manifestó textualmente:
¨No hay esperanza de que se vaya a resolver el conflicto. Ya no nos
queda otro recurso que defendernos¨ y para ello ¨palos y piedras son
nuestras armas¨.
A posteriori los testimonios se centraron en la situación que
vive la comunidad. Se denunció el cerco que sufren desde hace
dos años por los grupos paramilitares de ¨Paz y Justicia¨, lo
que provoca la ausencia del derecho a la libre movilidad. Consecuencia
directa de esta realidad es la desatención que viven en cuanto
a servicios religiosos, educativos, sanitarios y de cualquier tipo.
También manifestaron que se vive una gran tensión en la
zona y que no están dispuestos a seguir dejando que los maten
impunemente.
Finalizó la sesión en Jolnixtié, 1a. sección,
y por la tarde nos dirigimos hacia la comunidad vecina de Libertad Jolnixtié
donde, se pudo tomar testimonio a dos representantes de la comunidad,
que habían padecido, junto con una gran parte de la población
una situación de expulsión, de la que habían podido
rehacerse y regresar a Libertad Jolnixtié, no sin antes haber
perdido sus cosechas y pertenencias.
Denunciaron ante la Comisión relatoria de Derechos Humanos
la desatención en todos los servicios básicos con que
los castiga el gobierno por pertenecer a la organización de bases
de apoyo zapatistas. Unas 110 familias del poblado se adscriben a esta
organización frente a unas 30 familias que participan activamente
en los grupos de ¨Paz y Justicia¨. Los cerca de 500 habitantes pro-zapatistas
no disponen de servicios religiosos (la iglesia fue saqueada cuando
se produjo su expulsión), educativos (disponen de unas humildísimas
instalaciones cedidas y presididas por una pizarra en blanco y se encuentran
a la espera de que el gobierno les conceda la licencia de apertura y
funcionamiento para así volver a disponer de maestros estables
), ni sanitarios.
Denunciaron la estrategia de provocación que promueve el gobierno
al instalar por la fuerza, en la zona alta y central del poblado, un
campamento militar, agravado por la adjudicación a familias de
¨Paz y Justicia¨ de un proyecto productivo del SEDESOL dedicado a la
cría de borregos. Los campesinos zapatistas ofrecieron 5 hectáreas
de terreno no cultivado y de propiedad comunal para que se llevara a
cabo el proyecto fuera del núcleo habitado, pero su oferta fue
premeditadamente rechazada y el proyecto se concretó justo en
el centro de la comunidad. Los relatores de derechos humanos pudieron
comprobar como el SEDESOL había permitido y consentido que el
alambre de espino se tendiera en una amplia parcela habitada y llena
de construcciones, rompiendo con caminos tradicionales y vías
de acceso a hogares y equipamientos de la comunidad como la ¨clínica¨y
la escuela, donde sólo los hijos de los miembros de ¨Paz y Justicia¨
reciben educación.
Se pudo comprobar la tensión que se vive en el poblado ya que
durante la estancia de la comisión en Libertad Jolnixtié
los únicos sonidos que se percibían claramente eran los
de los animales de cría que campaban y los gritos de los soldados
jugando a baloncesto. Todo lo demás era un denso silencio.
Al atardecer se regresó a Jolnixtié,1a sección,
y al caer la noche se mantuvo una plática con delegados y habitantes
del municipio que se acercaron a la residencia preparada para acoger
a los visitantes. Se habló de la gravedad de la situación
política que atraviesan las personas organizadas como base de
apoyo zapatista, el temor a que se reproduzca un nuevo Acteal en la
zona norte, los intentos del gobierno por enfrentar a los choles entre
sí, del papel preponderante de los maestros en el funcionamiento
del grupo ¨Paz y Justicia¨y de cómo hacía dos años
que se había asesinado al maestro de Libertad Jolnixtié
por no querer integrarse en grupos paramilitares y como esa medida había
servido para ahuyentar a todo aquel profesional de la enseñanza
que no estuviera dispuesto a seguir las consignas de los militantes
del PRI.
Desde la CCIOPDH se preguntó si los habitantes de Jolnixtié,
1a sección, veían la necesidad de crear un Campamento
Civil por la Paz en la zona, a lo que diferentes delegados de la comunidad
respondieron que esa medida sería ¨una cosa muy buena para el
pueblo¨.
Comentaron que el lugar más adecuado para ello sería
el de Jolnixtié, 1a sección, por encontrarse en el centro
de la zona afectada por el conflicto.
Los representantes de la Comisión Civil Internacional explicaron
que la situación en cuanto a crear nuevos campamentos con carácter
estable está muy difícil en estos momentos, ya que se
cubren con ciertas dificultades los ahora abiertos, pero que se recogía
su demanda y se difundiría por la Red de Solidaridad Europea,
coordinándose con los organismos que trabajan en este sentido.
Antes de acabar la jornada se presentó una persona para declarar
sobre violaciones de los derechos humanos, al que se recogió
el testimonio:
El testificante, Encarnación Pérez Pérez, declaró
tener un primo y otro familiar injustamente encarcelados en una prisión
del estado de Tabasco, acusados de apropiación de tierras. El
caso se remontaba a hacía más de 20 años y por
él ya habían sido asesinados su padre y un hermano. Después
de dos años sin sentencias ni juicio habían sido amenazados
de muerte, golpeados y negados alimentos y cualquier otra atención,
por lo que se solicitaba el traslado de ambos a la prisión de
Cerrohueco.
Adjuntamos una carpeta de las denuncias recogidas durante nuestra
presencia y donde se detalla más este caso, para el que se pide
el envío de cartas al director de la prisión y al gobernador
de Tabasco solicitando el traslado de estos presos y la revisión
de su situación judicial.
Antes de finalizar el día los delegados de la comunidad hicieron
entrega a la comisión relatoria de un escrito para hacerlo llegar
al Subprocurador de Justicia del estado de Chiapas y al Gobernador solicitando
su presencia para el día 7 de marzo en Jolnixtié, 1a sección,
con el fin de dialogar sobre el levantamiento del bloqueo de la carretera,
desbloqueo al que parecían dispuestos a acceder si garantizaban
su presencia representantes de las autoridades.
A primera hora de la madrugada del viernes día 6 de marzo regresaba
la delegación hacia Misopa-Chinal, donde fueron despedidos por
la comunidad y sus representantes agradeciendo la presencia efectuada.