Primer informe de la CCIODH 
(CHIAPAS, FEBRERO 15- 28, 1999)
INDICE INFORME 1998
2.2. VISITA A LA ZONA DEL AGUASCALIENTES DE MORELIA, 19-21 DE FEBRERO
2.2.1. ACTA DE LA ENTREVISTA EN LA PRESIDENCIA MUNICIPAL DE ALTAMIRANO
La entrevista en la Presidencia Municipal de Altamirano se realizó el día 19 de febrero de 1998. A ella asistieron tres miembros de la Comisión que hablaron con Juan Méndez López, regidor municipal y miembro del PRI.


Situación del Municipio

El regidor informó de que Altamirano era un municipio de campesinos pobres y con pocos recursos, que estaba dividido en dos bandos: zapatistas y priístas. En su opinión los priístas son pacíficos y los zapatistas amenazan a los priístas, afirma que los zapatistas tienen armas y los priístas no. Añadió que los líderes zapatistas no son mexicanos, que proceden de otras naciones y que los campesinos indígenas no se levantarían en armas por su propia voluntad si nadie los manejara.

A su vez manifiesta que la Presidencia Municipal -mayoría del PRD-, permanece neutral ante el conflicto y que no existen denuncias de los priístas contra los zapatistas, que éstas se realizan ante el Ministerio Público del Estado de Chiapas, ya que si se efectúan en la Presidencia Municipal y queda constancia, se pueden tomar represalias.

También declara que la situación actual de México es debida a un complot de los "extranjeros que vienen de fuera". La opinión que tiene de los acuerdos de San Andrés la conoce sólo por los comentarios de la televisión. Las soluciones que ve al conflicto para evitar nuevas olas de violencia es que los zapatistas entreguen las armas. Dice que si no estuvieran los militares en Chiapas habría muchos más problemas generados por los campesinos, y que desde la matanza de Acteal existen menos conflictos.

Expone que en Altamirano no se sabe quiénes son los que organizan a la gente pero que en los ejidos si se sabe bien quién los organiza, que allí hay extranjeros desde hace treinta años, que conoce sus nombres, que no los quiere decir, pero que éstos son de EE.UU., Colombia, Nicaragua y Alemania, y que estas personas aún continúan en los ejidos.


2.2.2 TESTIMONIOS DE LAS MUJERES DEL MUNICIPIO 17 DE NOVIEMBRE
El día 20 de febrero en el Aguascalientes Morelia, 26 miembros de la Comisión Civil Internacional recibieron los testimonios de las mujeres (en su mayoría) del Municipio Autónomo 17 de Noviembre (Altamirano) provenientes de las comunidades 10 de Mayo, Nueva Esperanza, San Miguel Chiptic, Jalisco, Morelia y San Pedro Guerrero.

Hechos denunciados
Los testimonios denuncian los acontecimientos ocurridos entre el 1 de enero 1998 y el 12 de enero 1998, fechas entre las cuales el ejército federal (cuartel de Altamirano) entró en las comunidades base de apoyo del EZLN a amenazar, registrar la población y robar sus pertenencias. Aquí las mujeres juegan un papel muy importante en la resistencia pacífica contra las agresiones del Ejército Federal, protegen a los hombre y niños de su comunidad; impiden que se enfrenten los hombres de las comunidades y los "ejércitos federales". Afirman que sus armas son defenderse con su palabra y oponerse con su cuerpo a la entrada de los soldados. Dicen no tener miedo a los soldados federales porque lo pasan mucho peor "cuando agarran a los hombres porque les secuestran y/o les matan". Denuncian que esta serie de agresiones contra las comunidades ocurrieron en tiempo de siembra y cosecha de café y ello les impidió cumplir con su trabajo habitual, y hasta ahora no pueden trabajar con tranquilidad, por lo que temen una hambruna.

Se recibió también el testimonio del marido de la Sra. Guadalupe Méndez López, asesinada por la policía judicial en Ocosingo, durante una marcha el día 12 de enero. El motivo de esta marcha era exigir la salida del ejército federal de las comunidades y de Chiapas, castigar a los responsables materiales e intelectuales de la masacre de Acteal, solicitar el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés; el juicio a Chuayfett (ex-secretario de Gobernación) y de Ruiz Ferro (ex-gobernador de Chiapas). Esta marcha se llevó a cabo el 12 de enero, aniversario del alto al fuego de 1994. El marido de Guadalupe M. López, denunció que el gobierno le había ofrecido veinte mil pesos para que se callara y no siguiera denunciando los hechos, dinero que él había rechazado

2.2.3. VISITA A LA COMUNIDAD 10 DE ABRIL
Un grupo de cinco personas de la Comisión Civil Internacional por los Derechos Humanos visitó el día 20 de febrero de 1998 a la comunidad 10 de Abril, en los parajes de Altamirano. Allí se entrevistaron con unos representantes de esta comunidad que informaron de la situación en la que viven, de las denuncias y de las persecuciones sufridas este año por los soldados mexicanos.

Situación de la comunidad
La comunidad está formada por 750 personas de 5 comunidades diferentes que en el 1995 ocuparon esta finca junto de algunos peones que ya trabajaban en este lugar.

Desde el 1996 han sufrido frecuentes amenazas de desalojo por parte de rancheros y de la Seguridad Pública.

Los representantes contaron las denuncias en relación con las incursiones de los federales el 1º de enero de 1998 (ver denuncias anexadas).

Denunciaron además que en Nueva Esperanza estaba presente TV Azteca filmando pero que estas imágenes nunca fueron pasadas en la televisión.

En la comunidad 10 de Abril no hay escuela y los niños tienen que ir lejos a estudiar, pero ahora no es posible porque tienen miedo de los soldados.

En lo que concierne a la atención médica, se apoyan en el hospital San Carlos de Altamirano. Una de las mayores fuentes de subsistencia es el cultivo del café y comparten un proyecto de café y apicultura con otras regiones que ahora está parado desde el robo del dinero por los militares (ver denuncia anexada).

Además las condiciones de subsistencia están agravadas por la incertidumbre de futuro porqué los militares amenazaron con regresar y bombardear la comunidad y destruirlo todo.

Existe en la comunidad 10 de Abril un Campamento Civil por la Paz que en el momento de las incursiones militares estaba vacío. La comunidad pide expresamente la presencia de observadores internacionales en el campamento.


2.2.4. VISITA A LA COMUNIDAD NUEVA ESPERANZA
El día 20 de febrero de 1998, un grupo de la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos, integrado por cinco personas visitó Nueva Esperanza, entrevistando al responsable de la comunidad.


Situación de la comunidad
En esta comunidad, establecida desde enero de 1997, viven 25 familias indígenas tojolabales. El terreno que cultivan y en el que residen es ejidal. El agua que utilizan la obtienen de un río al que vierten sus residuos otras comunidades enclavadas en zonas más altas. No dispone de escuela, ni de maestros. Como trabajo colectivo los indígenas gestionaban dos tiendas que atendían los hombres y una pequeña granja de gallinas en la que trabajaban las mujeres.

Hechos denunciados
Durante la entrevista que realizó la Comisión, el responsable de la comunidad denunció que el 1 de enero de 1998, mientras los habitantes de Nueva Esperanza festejaban la inauguración de una cancha de baloncesto, entró el Ejército Federal. Llegaron 2.600 soldados del cuartel de Altamirano con varias tanquetas y 16 camiones. La comunidad Nueva Esperanza permaneció tomada por el ejército durante cuatro días. Durante este espacio de tiempo los indígenas se escondieron en las montañas cercanas, huyendo de la presencia del ejército. Salieron de Nueva Esperanza sin tiempo a recoger ningún efecto personal. Según el testimonio de la comunidad, los soldados federales robaron 87.800 pesos producto de la venta de la madera que trabajaban, rociaron todo el maíz y los frijoles con gasolina, quemaron toda la ropa y efectos personales que había en las casas, deshicieron las letrinas, asaltaron las dos tiendas que había en la comunidad dejándolas vacías y rotas, mataron las gallinas, utilizaron las viviendas de los indígenas como letrinas y les robaron un aparato de radio que utilizaban para comunicarse con los pueblos cercanos, así como todas las medicinas y el ganado que tenían. Señalan que cuando el ejército ya llevaba dos días en la comunidad, las mujeres de Nueva Esperanza junto con las de otras comunidades cercanas intentaron expulsarlo. Los soldados reaccionaron rociando de gasolina la iglesia y tratando de hacerlas entrar adentro. Las mujeres pudieron huir, pero el ejército permaneció durante dos días más en la comunidad, hasta que el 4 de enero un colectivo de mujeres mayor que el anterior -agrupaba mujeres de más de 10 comunidades- logró hacer salir al ejército de Nueva Esperanza.

Peticiones a la Comisión
Los representantes de Nueva Esperanza rogaron a las personas de la Comisión la presencia de un Campamento Civil por la Paz en su comunidad como medio para defenderse de posibles nuevos ataques del ejército federal. También pidieron alimentos y ropa porque después del ataque quedaron totalmente despojados de todo.


2.2.5. VISITA A LA COMUNIDAD DE SAN MIGUEL CHIPTIC
La visita a la Comunidad de San Miguel Chiptic se realizó el 20 de febrero de 1998. Cinco integrantes de la Comisión se entrevistaron con el responsable de la citada comunidad y con el "promotor de salud" . En la comunidad también se encontraban dos periodistas que fueron invitados para testimoniar cualquier nueva entrada del ejército en la zona.

Situación de la comunidad

Esta comunidad está formada por 500 personas, una escuela con maestro del gobierno y un "promotor de salud" que ha sido instruido en el Hospital San Carlos de Altamirano y que expuso los problemas de alimentación y salud que tienen en San Miguel Chiptic. A nivel sanitario, las enfermedades son mucho más numerosas en la época de lluvias debido a la fuerte humedad y al frío. Manifestó que la gripe era la enfermedad más frecuente, pero además señaló que debido a la falta de higiene de los niños también se producían muchas enfermedades. El promotor informó de que existe un esfuerzo por ofrecer, año tras año, clases sobre la higiene como prevención de muchas enfermedades. En cuanto a la desnutrición, subrayó el 80% de los niños tiene problemas de desnutrición y, por tanto, son más proclives a que cualquier enfermedad se les agrave fácilmente. Para tener un control sobre este asunto, se pesa regularmente a todos los niños. La situación de las viviendas, mal construidas y por las que pasa el aire y el frío con facilidad, también aumenta el riesgo de enfermedades en los habitantes de San Miguel Chiptic.


Hechos denunciados
El día 1 de enero de 1998, el ejército llegó con tres camiones y rodeó la comunidad de San Miguel. Todos tenían miedo porque los soldados venían armados. Según manifestó el responsable de la comunidad, los soldados entraron en dos casas. Una pertenecía al Comisariado Ejidal y la otra al tesorero. En ellas robaron respectivamente 20.000 pesos (de la cooperativa) y 19.000 pesos (de la comunidad) que ellos tenían. Después de la entrada en estas casas, los soldados se reunieron delante de la iglesia. Aquí las mujeres se organizaron rápidamente para que los soldados no entrarán en otras casas. Dicen que junto con el ejército llegó un representante gubernamental de Altamirano (lo reconocieron porque algunos miembros de la comunidad habían estado en su oficina) y cuatro encapuchados. Las mujeres intentaron quitarles las capuchas para ver quienes eran, pero el ejército los protegió para que no fueran identificados. Las mujeres armadas con palos, echaron al ejército persiguiéndolos hasta Nueva Esperanza, donde se juntaron con otros muchos soldados. Allí en Nueva Esperanza los soldados trataron de encerrar a las mujeres en la iglesia, que previamente había sido rociada con gasolina. Las mujeres se negaron a entrar y poco después regresaron a la comunidad. Más tarde retornaron a Nueva Esperanza para echar definitivamente al ejército. De esta forma, el ejército abandonó Nueva Esperanza a las tres de la madrugada, tras tres días de ocupación. El responsable manifiesta que las mujeres no tenían miedo solamente del ejército sino también de la Policía Judicial, ya que tenía órdenes de busca y captura sobre algunos hombres de la comunidad.

Peticiones a la Comisión
El responsable de San Miguel Chiptic solicitó a la Comisión la presencia de observadores internacionales en su comunidad, para protegerlos de posibles nuevos ataques del ejército.

2.2.6. VISITA A LA COMUNIDAD DE SAN PEDRO GUERRERO
La visita a la comunidad de San Pedro Guerrero se realizó el día 21 de febrero de 1998, hasta allí se desplazaron cuatro personas de la Comisión quienes se entrevistaron con el responsable de San Pedro Guerrero y con una mujer que fue agredida por el ejército.


Situación de la comunidad
Esta comunidad está integrada por indígenas tojolabales, tiene dos años de existencia y está construida en los terrenos de un ganadero que era de Comitán y que abandonó la zona después del levantamiento de 94. La comunidad la forman 44 familias. Señalan que ahora la tierra es comunal, que antes no lo era y que las cabezas de ganado que tienen son parte comunales y parte familiares. Exponen que no reciben ninguna ayuda del gobierno, que hay un maestro democrático que es de la comunidad y que cuando están enfermos acuden al hospital de San Carlos, donde también les suministran las vacunas y capacitan a los "promotores de salud" que posteriormente trabajarán en la comunidad de la que proceden. La comunidad forma parte del municipio autónomo 17 de Noviembre y manda delegados a las sesiones parlamentarias del mismo.

Hechos denunciados
Relatan que el ejército entró en la comunidad el 9 de enero de 1998, que llegaron con porras para pegar a las compañeras y que éstas se organizaron para impedirles entrar, pero que no pudieron. Eran alrededor de 100 soldados, acompañados por un encapuchado que les señalaba las casas que debían registrar. Nos dicen que este encapuchado era un priísta de las comunidades vecinas. Las mujeres trataron de impedir que entrarán en las casas, pero el ejército las golpeó con la culata del fusil. Entraron en la capilla y en casa del catequista, y destrozaron todo lo que encontraron. En la casa de salud, rompieron todo: medicinas, inyectables, etc. La justificación que daba el ejército de su entrada en la comunidad era que estaba buscando armas del EZLN. Manifiestan que cuando entra el ejército los hombres se esconden para que no los detengan, y que debido a la entrada del ejército no acuden al trabajo ya que están pendientes de que puedan volver a entrar con una orden de "cateo", casa por casa, ya que dijeron que regresarían. Dicen que a comprar van a Altamirano y que van las mujeres, pues los hombres tienen miedo a ser agarrados. También manifestaron que los priístas los amenazan con expulsarlos de la comunidad, que éstos se crecen cuando entra el ejército y que hay patrullaje de helicópteros por la zona. Repitieron varias veces que al querer entrar el ejército en la casa del catequista, las mujeres trataron de impedirlo, y que si los soldados atacaron al catequista es porque están en contra de don Samuel, al que hacen responsable de organizar a la gente.

2.2.7. VISITA A LA COMUNIDAD MOISÉS GANDHI, CABECERA MUNICIPAL DEL MUNICIPIO AUTÓNOMO CHE GUEVARA
El día 21 de febrero la Comisión visitó esta comunidad rebelde donde fue recibida por la comunidad entera. Las autoridades municipales le dieron la bienvenida y leyeron un comunicado en el que denuncian una serie de hechos graves. A continuación se resumen las denuncias más destacables:

Según el comunicado leído, el 8 de enero de 1998, a las 6 de la mañana, entraron unos 400 soldados en la comunidad. Conforme a las declaraciones del mando militar estaban buscando armas. Los registros comprendieron igualmente a las comunidades cercanas de Sibacja, Ujcumilja y sus aledaños. En el transcurso de los registros los soldados profirieron continuas amenazas contra los habitantes de las comunidades, llegaron a golpear a mujeres y niños y sustrajeron frutas, productos del campo y saquearon una tienda comunal. Los habitantes denuncian que a partir de este día aumentó la presencia militar en la zona con patrullajes y sobrevuelos rasantes a diario. Afirman que las amenazas y vejaciones de los soldados presentes en la región son constantes y se dirigen también contra mujeres y niños. De modo que la gente no se atreve a salir de sus comunidades. Por esta misma razón los niños han dejado de asistir a la escuela. Declaran que el 9 de febrero de 1998, 6 convois del ejército mexicano entraron en el pueblo Abasolo, municipio de Ocosingo, causando el temor entre la población. El mismo día entre 600 y 700 soldados federales entraron a pie en la ranchería Tzajala para efectuar un registro exhaustivo de todo el ejido Abasolo. Los representantes afirman que también en esta ocasión se repitieron los robos de frutas y productos del campo. El comunicado de las autoridades del municipio autónomo concluye con la petición de la salida inmediata del ejército de su región y la exigencia del cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés.


2.2.8. VISITA AL HOSPITAL SAN CARLOS
El día 19 de febrero de 1998 una parte de la Comisión visitó el Hospital San Carlos situado en la cabecera municipal de Altamirano. Diez miembros de la Comisión participaron en la entrevista con Sor Florencia, directora del citado centro hospitalario.

El Hospital San Carlos pertenece a las Hermanas de la Caridad de San Vicente Paúl y está integrado en la diócesis de San Cristóbal de las Casas. Se trata del único hospital médico en la toda la República de México que, en su asistencia tiene en cuenta las costumbres comunitarias de los pueblos indígenas, por lo que acuden indígenas de todas las regiones del Estado de Chiapas. Llamó la atención en este contexto el contraste entre el hospital municipal de apariencia ultramoderna, construido después del levantamiento zapatista y las más que modestas instalaciones del hospital San Carlos. Según los testimonios recogidos, el primero se ve como el hospital de los mestizos y de los indígenas priístas, el segundo es el hospital del resto. Según la priora el hospital San Carlos se financia casi exclusivamente a partir de donaciones procedentes del extranjero. De acuerdo con su testimonio la asistencia es muy barata. Para familiares de enfermos sin recursos se ofrece la posibilidad de trabajar en obras de mantenimiento del hospital y financiar de esta manera la asistencia de su familiar. Debido a la asistencia preferencial a los indígenas, el hospital fue objeto de agresiones y amenazas después del levantamiento de 94. Según la Priora, estas amenazas se reprodujeron de forma más amortiguada con el aumento de la presencia militar después de la masacre de Acteal. De la entrevista con la priora Sor Florencia se desprendió el siguiente cuadro general del estado de salud de los pueblos indígenas: la dolencia principal que determina todo el cuadro general es la desnutrición. El grado de desnutrición es tal que los indígenas llegan a morir de una simple gripe. La falta de una alimentación adecuada y suficiente determina igualmente el cuadro clínico de los siguientes tipos de enfermedad que, según Sor Florencia, siguen siendo las más frecuentes de la zona: enfermedades del aparato respiratorio y digestivo, parasitosis, tuberculosis y cualquier clase de enfermedades infecciosas. Sor Florencia, destacó la existencia de un porcentaje muy elevado de enfermedades cancerígenas que afectan tanto a niños como a adultos y que, según todos los indicios, son provocados por pesticidas que se experimentan en el Estado de Chiapas.


2.2.9. INCIDENCIAS Y HECHOS DESTACABLES DURANTE LA VISITA DE LA COMISIÓN A MORELIA
Veintitrés observadores de la Comisión Civil Internacional de Observación por los derechos humanos viajaron rumbo a Morelia el jueves 19 de febrero. Al salir de San Cristóbal se percataron de la presencia y el seguimiento por parte de periodistas.

La primera parada fue en Moisés Gandhi, municipio rebelde autónomo Ernesto Che Guevara. Para entrar en la comunidad, había que pasar por un campamento militar. Frente a este destacamento, un miembro del ejército paró el autobús y dos integrantes de la Comisión bajaron a preguntar por qué se les detenía. Un oficial intervino para ordenar que los observadores podían pasar.

En Moisés Gandhi, los representantes de la Comisión no pudieron entrevistarse con los habitantes del pueblo, ya que estaban trabajando. En la comunidad se ubica un campamento civil por la paz donde se encontraba un campamentista internacional. Los periodistas de TV Azteca y Asociación de Corresponsales se dirigieron directamente al campamentista para entrevistarlo. Éste declaró estar de visita por unos días. A continuación dos delegados de la Comisión concedieron una entrevista a los periodistas en la que expresaron su deseo de poder proseguir su trabajo con tranquilidad.

Tras haber fijado una entrevista con la comunidad Moisés Gandhi para el sábado, los miembros de la Comisión partieron para Altamirano. Antes de llegar, pararon en la carretera para tener una reunión fuera del autobús. Durante la reunión, unos diez soldados se detuvieron frente a ellos e hicieron maniobras indefinidas durante diez minutos.

Llegando a Altamirano, la migración detuvo a la comitiva durante media hora para revisar los pasaportes y las visas especiales, apuntando todos los datos de los integrantes de la Comisión.

El grupo de observadores se dividió en dos. El primer subgrupo se entrevistó con las monjas del Hospital San Carlos y el otro con un representante del municipio constitucional de Altamirano. Saliendo del recinto hospitalario, los observadores fueron filmados por dos personas vestidas de civil.

A las tres de la tarde, los representantes de la Comisión se presentaron en la Presidencia Municipal de Altamirano. Preguntaron por el secretario, les dijeron que estaba en la feria, éstos pidieron a la policía que fueran a buscarlos y así lo hicieron. Transcurridos quince minutos los agentes volvieron y manifestaron no haberlos encontrado. La policía señaló que a las cinco de la tarde sería posible entrevistarse con el Presidente Municipal. Los observadores volvieron a dicha hora sin encontrarlo y el policía reiteró que se encontraba en la carrera de caballos y que no podía ir a buscarle porque estaba solo. Sin embargo, se presentó en la Presidencia Municipal un regidor del PRI que después de ciertas vacilaciones los atendió.

El encuentro duró media hora y después los observadores salieron de Altamirano en dirección a Morelia.

El resto del viaje se desarrolló sin incidencias. Como único hecho destacable cabe señalar que los responsables del campamento militar en las inmediaciones del municipio Moisés Gandhi no accedieron a entrevistarse con una delegación de la Comisión.

 

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