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VALORES
SOLIDARIDAD
La palabra "solidaridad" es una de las más utilizadas hoy en día en nuestra sociedad.
Es un término muy recurrente que habitualmente se emplea para denominar la mera acción dadivosa o bienintencionada.
Eduard Romero Pedra, en un escrito para el libro "Valores para vivir", nos utiliza la definición de un diccionario que dice:
"Silidaridad: relación de fraternidad, de camaradería, de recíproco sostenimiento, que ata a los diversos miembros de una comunidad o colectivo, en el sentido de pertenencia a un mismo grupo y en la conciencia de un interés común".
Partiendo de esta definición debemos recordar que como seres sociales y relacionales que somos, necesitamos de la ayuda de los demás. Es una necesidad recíproca.
La relación fraternal la sentimos hacia aquellas personas más cercanas y queridas de nuestro entorno; sin embargo, en nuestro interior también puede surgir hacia aquellas personas que, sin ser tan cercanas y ni siquiera conocidas, viven en situaciones de sufrimiento e injusticia.
La solidaridad se practica sin distinción de credo, sexo, raza, nacionalidad o afiliación política. La finalidad sólo puede ser el ser humano necesitado. Comprendemos que para que haya solidaridad se requieren dos personas o comunidades.
A través de los medios de comunicación nos llega información sobre los problemas del mundo, de nuestro mundo, y de las condiciones extremas en las que viven millones de personas. Todo ello nos hace reflexionar y mueve en nuestro interior este valor de la solidaridad, haciendo que tomemos conciencia del problema y, después de ponernos en lugar del otro, ofrecer de forma gratuita aquello que podemos poniendo nuestras cualidades personales, intelectuales..., al servicio del otro, del más necesitado.
Para ser solidario es necesario:
“Ser” o “hacerse” solidario con alguien o con alguna causa, no significa dar una ayuda sino comprometerse y compartir la suerte de aquel con quien me hago solidario.
Parábola del Buen Samaritano video
Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y lo asaltaron unos bandidos; lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Lo mismo hizo un levita (clérigo) que llegó a aquel sitio; al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó donde estaba el hombre y, al verlo, se conmovió, se acercó a él y le vendó las heridas echándoles aceite y vino; luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios de plata y, dándoselos al posadero, le dijo: “Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta”. ¿Qué te parece?. ¿Cuál de estos tres se hizo prójimo del que cayó en manos de los bandidos?. El jurista contestó. “El que tuvo compasión de él”. Jesús le dijo: “Pues anda, haz tú lo mismo”. (Lc. 10, 30-37).
En este link puedes encontrar presentaciones Power Point de las distintas Parábolas.
Bibliografía:
Eduard Romero (Coor.) AA.VV: "Valores para Vivir" 2. Editorial CCS. Madrid, 2000.