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FUNDADORES
VIRGEN DE LA MERCED
"Bienaventurada eres, oh María, Madre de Dios, patrona y auxiliadora nuestra. Por tu voluntad se fundó esta familia religiosa, para liberar a los cristianos cautivos"
(Solemnidad de Ntra. Sra. de la Merced)
La Virgen de la Merced va íntimamente ligada a nuestra Orden, por tradición y por su intervención milagrosa en su fundación.
La familia mercedaria, a la que pertenecemos, profesamos un mismo amor a nuestra Stma. Madre, amor que nació en el 1218 y se prolonga a través de la historia hasta nuestros días.
Nos sentimos orgullosas de que sea Ella la primera comprometida en la tarea de liberar a los hombres de sus cautividades.
Merced significa don, regalo, algo que se ofrece gratuitamente, de modo desinteresado y en favor de los hombres.
Porque decir sí a la vida, a la fe, a la libertad, a ser Merced, supone abrir el corazón a los hermanos, de cerca y de lejos; lavar los pies con cariño, en actitud de servicio; abrir las puertas a los encarcelados, visitar a los enfermos, atender a los niños, dar de comer al hambriento, de beber al sediento, enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca… y un largo etc., que se resume en una entrega generosa, imitando a María de la Merced que fue y es gracia y don para todos sus hijos, los hombres y mujeres de todos los tiempos. La mercedaria quiere imitar a tal modelo en su tarea diaria, trabajando por ser y hacer hombres y mujeres libres.
SAN PEDRO NOLASCO
"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque El me ha ungido para que lleve la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año de gracia del Señor"
(Lc 4, 18 - 19)
Nació hacia el 1180. Hijo de emigrantes provenzales vivió cerca de la Ciudad Condal. Continuó el negocio familiar: mercader. Pero en el año 1203 cambió la mercancía y, en lugar de telas, mercó cautivos. Aquí comenzó su andadura y la nuestra. Nolasco es una figura atrayente para el mundo de hoy donde tanta gente no tiene libertad y está primido.
Él, junto con otros compañeros, entregó su tiempo, su dinero, su vida toda, por aquellos que sufrían cautividad en cárceles oscuras, prisioneros de los mahometanos. Defenderles a ellos y liberarlos-devolviéndolos a sus familias- era defender la libertad y la dignidad de cada hombre y mujer, era trabajar por la defensa de los derechos humanos.
La historia nunca podrá olvidar lo que él hizo.
Su carisma personal, que nosotros heredamos y tratamos de llevar a cabo a lo largo de ocho siglos, sigue teniendo plena actualidad; y es que el hombre sigue sufriendo esclavitudes, ataduras físicas y espirituales, que les impiden volar en libertad. Con Pedro Nolasco, el primer mercedario, nuestro Colegio quiere trabajar a favor del hombre que experimente algún tipo de atadura.